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Julio Fraga, un contador de historias

“Adaptarse o morir, renunciar para subsistir”. Es una frase que he leído y me ha hecho reflexionar. Es una especie de lema al que parece que gran parte de la población está o, vamos a incluirnos…, estamos adheridos. Pero a veces, te encuentras con personas que hacen replantearte tus esquemas porque te enseñan que otro camino es posible. Porque a pesar de que nuestro cerebro se resista a los cambios y a salir de nuestra zona de confort, estas personas te muestran, que para ser feliz, a veces, hay que tomar decisiones. Es el caso del polifacético Julio Fraga. Por delimitarlo, le presentamos como director de teatro y de cine, pero es infinitamente mucho más. Hoy, cuando finaliza el Festival de Cine de Málaga,  conocemos parte de esa intrahistoria en esta entrevista para Love Málaga.

Love Málaga: Julio, pasión por transmitir, por contar, compartir tu conocimiento… Has tocado casi todos los palos en el mundo audiovisual. ¿De dónde viene esta necesidad?

Julio Fraga: “Yo he sido un niño muy calladito, muy bueno, siempre leyendo. Realmente, era tímido, bueno sigo siendo tímido, pero hubo un antes y un después de conocer el teatro. Porque me abrió al mundo. Y me abrió la pasión por contar historias. Yo creo que soy un contador de historias aunque, antes soy un ojeador de la vida. Me encanta observar a la gente, las costumbres, los países… Y luego con lo que observo, cuento las historias. A esto, se une también mi afición por la literatura. A volar con la imaginación. Además de mi amor por la plástica, la pintura, la escultura, la arquitectura. Así que todos estos amores que yo tengo se mezclan para expresarse en mi profesión a partir de la dirección escénica o cinematográfica”.

LM: Pero, de Huelva a Sevilla, te marchas para estudiar Interpretación ¿no?

JF: “Yo empecé haciendo teatro en Los Maristas y luego a los Institutos de Bachillerato donde hacía representaciones. Ahí me envenené y me fui a estudiar Interpretación a Sevilla en el Instituto del Teatro, que era una de las grandes escuelas en aquel momento en España. Me fui a estudiar Dirección a Madrid por la Real Escuela Superior de Arte Dramático y después, me fui a Londres para seguir con el estudio de la Dirección en la Royal Court Theatre. Luego ya Paris, Italia, giras por Marruecos, Latinoamérica, casi todo el Mediterráneo. Después me quedé en Sevilla pero me muevo dónde haya trabajo. Soy ciudadano del mundo. Siempre donde haya interés  para que yo cuente una historia.”

LM: Contar historias, pero también, enseñar a contarlas. La parcela de investigación y renovación para el actor o director la tienes muy presente. Y la parte docente la desarrollas con mucho éxito por toda España.

JF: “Yo siempre digo, aprendo más en los cursos que los alumnos conmigo. Los cursos que doy me hacen estar en una continua ebullición para seguir avanzando. Igual que el actor debe estar trabajando secuencias, escenas, obras de teatro para que esto no se duerma. Porque ante todo, es un oficio. Luego está el arte, como artesanía y obra de arte. Y en ese proceso los actores deben estar haciendo constantemente “jarrones de barro”, como digo yo. Luego los pintarán, adornarán y se quedarán en obra de arte o simple artesanía. Pero al menos que sepan hacer con profesionalidad esos jarrones todos los días. Y, por eso, para mí la docencia es muy importante. Es un calentamiento para futuros trabajos y producciones”.

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LM: Incluso, impartes clases de interpretación como coach para actores y también para empresarios o profesionales que necesitan herramientas de comunicación.

JF: “Sí. Cuando el coaching no existía, eso lo hacía yo hace ya 25 años. He trabajado con muchos empresarios que querían comunicar una idea, tenían que dar conferencias, mítines, para relacionarse con sus clientes… les ayudo y lo llevo haciendo toda la vida. Aunque  ahora es peor estamos tan incomunicados con móviles, televisores, ordenadores que no compartimos. Desde este punto, cada vez somos más introvertidos y nos hace más falta saber expresarnos. También ayudo a profesores, escritores que no saben estructurar un texto…”.

LM: ¿Con qué faceta de las que ejerces te identificas más? ¿Dónde está más presente la esencia de Julio Fraga?

JF: “Lo que pasa es que en España al igual que otros países en Occidente, está la mentalidad de “tú tienes que ser una sola cosa”. Te encasillas o te encasillan. Y yo precisamente,  soy todo lo contrario. En el mundo del teatro he sido productor, director, actor, director de casting, coach, director de producción, productor ejecutivo. He sido director de cine, regidor, ayudante de dirección, auxiliar… he hecho de todo. Y eso, repercute en mi oficio que es director de escena y de cine. Es decir, cuando tengo que hacer una preproducción, ya sé lo que necesita cada departamento. Tengo una visión completa. Pero donde me siento más cómodo es en el patio de butacas, dirigiendo teatro y detrás de la cámara, dirigiendo cine. Me gusta comunicarme con el actor en esas dos variantes. Yo soy un director, en esencia, de actores. Tengo conocimiento, por mi bagaje, para arropar esa interpretación con los demás departamentos. Pero la prueba es que mi producto tiene un sello que es la dirección de actores. Es primordial. Para mí una película son los actores. Una obra de teatro son los actores”.

LM: Hoy para mostrar un producto audiovisual, interpretativo, existen muchas vías. Está el mundo de Internet como escaparate. Pero hace años también fuiste pionero, utilizándolo con la webserie La Grieta.

JF: “Es que a mí me gusta probarlo todo. El equipo de La Grieta quería enviar un mensaje. En ese momento social, económico y político que nos encontrábamos, de crisis, queríamos transmitir que todos teníamos que hacer algo para cambiar, aportar algo. Que ese proceso era una cosa de todos nosotros. Todos somos responsables y todos teníamos que dar una solución. Así surgía. Y dijimos, ¿dónde podemos colocar este mensaje para que tenga mayor difusión? Yo había visto varias webseries y consideré que ese canal enganchaba con una generación que debería conocer este mensaje. Y elegimos el medio; Internet. Hicimos La Grieta. Y tuvimos una gran acogida. Hemos estado en los mayores Festivales Internacionales de webserie: Vancouver, Roma, Atlanta donde nos llevamos el primer premio de webserie de suspense,  Nueva York, Suecia… Hay una red de festival y estuvimos en casi todos. Y siendo seleccionada de manera oficial en estos festivales también. Y por supuesto, ser elegida en Andalucía como Mejor Producto Audiovisual para Internet fue lo máximo en 2014. En tu propia tierra, fue maravilloso. Además, lo interesante de La Grieta es que se ha convertido en un producto transmedia. Hemos hecho una obra de teatro, es una precuela de la historia de La Grieta. Se habla de lo mismo, pero contado con otro estilo. Hemos tenido mucho éxito con ella llenando teatros, prorrogando funciones, con nominaciones y premios. Estamos muy contentos. Y la webserie ya está traducida al inglés y francés. Se ha hecho una lectura dramatizada en Toulouse con muy buena acogida”.

LM: Brillan los ojos cuando hablas de este hijo audiovisual que va caminando solo por el mundo, Julio.

JF: “Claro que sí. Emociona. Es un producto tan bonito. Es innovador. No sé si se convertirá en un cómic, en una película… le damos larga vida a La Grieta como producto multidisciplinar”.

seis y medio

LM: Hablamos de otro hijo, de “Seis y medio”. Tu ópera prima en el cine que tiene una gran conexión con Málaga.

JF: “Es la niña de mis ojos (ríe). Yo antes había dirigido la producción de dos largometrajes; había sido director ejecutivo de cuatro tv movies, como director de casting en cuarenta películas por lo menos y era mi primer paso para dirigir una película, yo solo. Fue una propuesta de Tenemos gato, de Homero y Cristina. Que querían hacer una película de bajo presupuesto con guión de Víctor Maña que les gustaba. Un gaditano afincado en Málaga, premio Café Gijón y Vargas Llosa y entre los tres me llamaron. Y yo, encantado. Fue un proceso largo de casi dos años preparando guión, preproducción… contamos con un equipo fantástico malagueño. Y todos aportamos nuestro trabajo a la producción. La rodamos en Málaga, fue un gustazo. Porque Málaga nos acogió con mucho cariño. Es que hacer cine de bajo presupuesto es muy difícil, pero si una ciudad te abre todas las puertas como hizo Málaga, se consigue. Fueron muchas empresas las que ayudaron para que esto se hiciera realidad. Hemos tenido seis nomicaciones ASECAN; ganamos el premio a la mejor película en el Festival de Nuevo Cine Andaluz en Casares. Lo presentamos en Festival de Málaga 2016. Hemos estado en el Festival de Sevilla, de Huelva, de Asturias y luego en salas, en 15 cines y seguimos moviéndola. Estamos cosechando muchas alegrías. Como todas las películas de cine independiente, de autor, tiene un circuito más íntimo, pero las críticas son muy buenas tanto de público como de los medios. Por lo que estamos muy contentos y orgullosos”.

LM: ¿Cuáles son los proyectos que tienes en mente ahora?

JF: “Este año ha empezado fuerte. Tengo un Otelo, con la compañía de teatro Clásicos Contemporáneos de Sevilla que tiene de protagonista a Antonio Dechent. Luego otro proyecto, de Escénica, de la Junta de Andalucía. Son cuatro meses con un trabajo fuerte, con un grupo de actores que acabará con un espectáculo en un escenario. Se trata de Yerma, de Lorca pero una versión muy contemporánea. Un tema muy actual. El ser padre ahora mismo, aquellas personas que no pueden ser padres, la adopción, vientres de alquiler… es decir, todo el mundo que gira en torno a la maternidad, a la paternidad ahora. Luego tengo un nuevo espectáculo del humorista Manu Sánchez. Otro, un documental para grabar en Semana Santa sobre el maltrato de género. Y luego una comedia que está pendiente de rodaje próximamente en Valencia”.

LM: No paras, Julio.

JF: “No y es lo bueno porque cuando uno tiene esa pasión por contar historias estás condenado a hacerlo en esta vida. Yo digo, mientras los demás hablan yo me dedico a hacer. Y ya nos encontraremos en el camino.”

LM: ¿Cómo ves el panorama, el futuro en la interpretación, en el mundo audiovisual andaluz y malagueño?

JF: “Cuando hablan de la crisis del cine, del teatro, explico que siempre me he encontrado en crisis, en una cuerda floja, hemos tenido que buscar los bolos dónde sea; buscar dinero para montar un espectáculo, la dramaturgia, la película… Lo hemos hecho siempre. Así que sigo igual. Es cierto que hemos ido a peor porque creo que se ha deteriorado el concepto de teatro y de cine. Para mí son un arte que hay que respetar con mucho cariño. El problema es que la televisión ha hecho mucho daño. Por ejemplo, la gente va al teatro a ver a los que salen en la pequeña pantalla; la gente va al cine a ver a los que salen por el televisor y se pierden a grandes películas con actores desconocidos que son muchísimo mejores a las que ellos han ido a ver. O se pierden obras de teatros con una propuesta de escena y unos actores fantásticos porque han ido a ver a los “famositos”. El problema lo tiene el público. El cine ha pasado de ser el séptimo arte a la televisión en pantalla grande. Y esto es un problema. Porque las subvenciones van luego a este tipo de producciones que tienen a actores famosos, cuando debería ser lo contrario.  O sea, que cuando vayan al teatro o al cine que consideren, que no sólo los famosos pueden dar un buen producto. Hay gente desconocida que pueden ofrecer un producto mucho mejor y encima sale más barata la entrada. Y ahí te ahorras dinero para cenar luego con la pareja”.  (ríe Julio)

LM: Julio, tú amas a Málaga.

JF: “Fíjate. Mi vinculación con Málaga se basa con varias compañías de teatro con las que he trabajado. Mi primera película está hecha en Málaga. He realizado cursos de todo tipo en Málaga. Tengo mi pandilla de Málaga. Es mi segunda ciudad, en algunos años he pasado más tiempo aquí que en Sevilla. Lo fantástico que tiene esta tierra es que tiene unos actores, con un nivel impresionante. Juanma Lara, Salva Reina, Miguel Zurita, Virginia Nölting, Virginia Muñoz, Natalia Roig, a miles con un nivel altísimo. En muchas producciones en Sevilla y en Granada he tirado de ellos. Luego también hay un equipo técnico en Málaga muy preparado. Hacen mucha publicidad y juegan con la cámara y tienen una práctica enorme. Una experiencia brutal con muchas horas de rodajes con directores extranjeros.  Y así es un gustazo trabajar aquí. Vas con mucha seguridad. Yo hice mi película muy seguro. No hubo ni un problema con casi 80 personas de equipo. Así que aquí volveré siempre”.

Y en este extenso currículum, Julio Fraga, por hacer, ha hecho hasta videodanza. Trabajó con una compañía de Down, “Danza Móviles” donde realizó un espectáculo y un video “Cuando la luna blanca se pierda”. El trabajo se estrenó hace años y en este 2017 lo han recuperado desde la ESAD en Córdoba para proyectarlo y comentarlo. Hay que sumar en su haber, el videodanza de Ulises con la compañía Andaluza de Danza rodado en La Cartuja de Sevilla con música de Pepe Nieto que fue Premio a la Mejor Producción Audioviusual. Todo este bagaje profesional, sumado a su bagaje emocional conseguido de la observación, provoca que Julio dirija desde el alma. Desde el alma y hacia el alma de ahí que le encante trabajar con los actores. Abrir su mente y corazón para jugar con la voz, la mirada, los gestos sutiles que es lo que al final, dota de humanidad a un personaje. De esa humanidad, de la que se empapa Julio Fraga en la vida para contarla en cada historia que nos transmite. ¡Mucha suerte, Julio, desde Love Málaga!

Love Málaga

Fran Kapilla y su Matryoshka made in Málaga

Silencio, soledad, una nave en el espacio. Dos mujeres en una nave con una historia de superación. Con una autenticidad y rigurosidad a la hora de contar esta aventura única. Podría resumir así la quimera de Fran Kapilla. Su quimera llamada “Matryoshka”. Un sueño que nacía en la mente de este malagueño de adopción y de corazón que recaló hace ya 10 años desde tierras valencianas.

Se trata de la primera producción audiovisual de la provincia que se hace sobre el espacio con asesoramiento de la propia Sociedad malagueña de Astronomía. Todo lo que sale en este corto está contrastado,   matemáticamente calculado al detalle. “Yo escribí el guión y me dejé muchos fragmentos en blanco para buscar el dato o palabra real,  para que todo sea auténtico. En el cine, tanto en grandes como pequeñas producciones tienden a apostar más por la imaginación y no se documentan demasiado”, nos cuenta el director y guionista de esta obra, Fran Kapilla.

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Por lo tanto, todos los términos que aparecen en el cortometraje existen. “No sólo existen, si no que pertenecen a una época, al mundo ruso de los 80”, añade.

Y es que la historia arranca en los albores de los 80, con dos mujeres como protagonistas en un mundo que aún hoy es eminentemente masculino. “Se trata de la primera vez que van al espacio tanto en el cine como en la vida real, dos mujeres. Yo he visto muchas películas del espacio para documentarme. En muchas aparecen mujeres, como Alien, con la teniente Ripley. Son papeles importantes pero en ninguna eran comandantes desde el inicio, eran segundonas en la misión”, apostilla Fran Kapilla.

Llegar a esta idea ha sido una Odisea casi en el espacio para el equipo. Porque recrear toda la ambientación ha supuesto un esfuerzo titánico. “A mí realmente no es que me encante la ciencia ficción, el espacio…, me gusta como a cualquier persona, aunque yo soy más de cine dramático. Me fijo en el mensaje más que en lo estético. Cuando concibo una historia, empiezo por el final siempre. Comienzo por descifrar qué quiero contar. En este caso, es que, se puede mirar al mundo como un hogar que hay que cuidar; que desde el espacio no existen fronteras”.

Luego llegó elegir el contexto: Rusia. Se trata del primer proyecto audiovisual rodado íntegramente en ruso en España. “Para mí era un reto. Cuando lo tenía escrito íntegro en español le dije al productor ejecutivo, Ángel Madrid ¿lo hacemos internacional, lo rodamos en inglés o en ruso? Y dijimos en ruso, para hacerlo más original. Aunque suponga cerrarnos algún mercado, pero había que hacer esa apuesta”.

De hecho, ha calado tanto en la sociedad rusa, que hasta la Embajada Rusa en España les ha elegido como máximo representante cultural ruso. “Tuve que insistir mucho para mostrarles que esta obra tenía un mensaje positivo. El corto pone en relieve un peligro en el espacio pero que con la colaboración se puede resolver”.

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Matryoshka es una gran apuesta técnica. “No podía poner alguien volando, flotando con una silla al lado… no quería que estuviera limitada la sensación de ir volando de un lado a otro. Había que construir el escenario de alrededor, cada objeto y detalle”, cuenta con ilusión el director.

Kapilla ha elegido dos referentes para esa recreación: Gravity y 2001 Odisea del espacio. La modernidad y lo clásico. “Nuestros efectos no están hechos directamente desde el ordenador; para mí eso queda muy falso. Gravity es un buen ejemplo con estructuras reales donde se encuentran los actores. Nosotros hemos hecho igual; hemos rodado así y luego hemos añadido objetos muy concretos con el ordenador. Las actrices han tenido que pasar todo el rodaje con un mecanismo que les ha hecho sentir nuestra propia ingravidez”.

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Trabajo orfebre.

Y para más autenticidad, todo esto está aderezado por una réplica de la nave rusa Soyuz a escala real. “Es el modelo más famoso ruso, sigue aún esa tecnología. Es muy emblemática para la historia de la carrera espacial. Nuestra réplica es un poco más grande incluso porque tenía que entrar el equipo humano y todos los materiales. Tiene tres partes: la cápsula de navegación, donde están los ordenadores y los asientos… el pasillo de unión, un cilindro y el tercer módulo que es como una esfera orbital, creado en el taller artístico de la profesora de la Universidad de Málaga, Carmen Osuna. La primera sección se hizo en el Aeropuerto de Málaga, que se comprometió con nosotros y nos ayudó. La construimos durante todo el verano del año pasado con material aeronáutico que nos suministraron. Y esa parte la hemos dejado en el Museo del Aeropuerto. El cilindro es el interior de un avión sin asientos, sin nada. Además, un dato curioso: el material era de un avión finlandés, país que ha tenido relaciones no muy diplomáticas con Rusia. Y hablando con los propietarios nos dijeron que les gustaba la idea. Y hemos sellado lazos entre estas dos naciones».

Grabado en siete días muy planificados y con ensayos de tres semanas, el mayor problema que tuvieron fue el calor. “El avión era un horno, estaba al sol, sin aire, sin línea eléctrica para poner varios ventiladores. Así que rodamos por la noche. Era insoportable. Chapa y calor. Y peor para las actrices María Ivanova y Oksana Grigorash. Al poner el casco, todo se sellaba herméticamente. No pasaba el aire. Grabábamos dos minutos y cortábamos. Necesitábamos ir desempañando el cristal cada minuto y medio y poner a las actrices un ventilador para que tomasen aire».

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Y como no podía ser de otra manera, el preestreno ha sido también en un contexto riguroso. En el XXII Congreso Estatal de Astronomía en Pamplona. Un examen científico que ha pasado con nota ya que la acogida ha sido muy buena por su apuesta matemática. El astrofísico Javier Armentia ha declarado que  está muy anclada en la realidad, que tiene una base realista y que se agradece su apuesta por una historia que podría ocurrir. Fran Kapilla nos adelanta que “después de todo esto vamos a ir al Festival de cine Ruso de Alicante y muchos más lugares».

Ante la pregunta si hay ganas de convertir en un largo esta preciosa historia, el director no lo duda. “Sería un sueño. Porque tenemos la posibilidad de hablar de qué ocurre al mismo tiempo en la Tierra, pero supondría una gran inversión. Es una obra muy costosa. Por ejemplo, con “La hija de Danao”, la inversión es diferente, es más dramático y no cuesta tanto”.

En Matryoshka han trabajado unas 25 personas y muchas asociaciones y entidades malagueñas que están muy presentes, como la asociación de ajedrez de la UMA, la Sociedad Malagueña de Astronomía, el Limonar 40, el Centro de Estudios Científicos Principia…

Grabación repleta de anécdotas.

El famoso casco del que hablábamos es original. Viene de Rusia. “Lo adquirió el productor ejecutivo, ha estado en una misión en el año 85/86, como  casco de equipaje de emergencia; por lo que ha estado en el espacio. Se adquirió y el casco no llegaba. Estaba parado en aduana en Ucrania. Tuvimos que hacer ensayos con cascos de motos. Y llegó por los pelos, dos días antes de empezar el rodaje. Creíamos que lo perdíamos. Pero con colaboración de un policía de Málaga, llegó”.

Como vemos, Fran Kapilla no concibe sumergirse en un proyecto sin documentarse. Por ejemplo en su largometraje “Las hijas de Danao” se trabajaron escenas operísticas con un alto valor musical e histórico, al afrontar una obra poco común de Antonio Salieri. También se estudiaron fielmente costumbres, sociedad y entorno francés del momento. “Yo no creo en el pretexto de… es inspiración, ha salido de mí, de dentro y todo vale, todo es arte. Yo quiero comunicar al espectador, que tenga una base. Puede ser una película extraña pero que tenga una justificación, una base documentativa».

El contexto histórico está muy presente en sus obras.  Y es que de alguna manera se le ha quedado reminiscencia de su primera andadura estudiantil en la carrera de Historia. “En esta etapa siempre mis trabajos eran interactivos, documentales… siempre me gustaba el cine. Y tras un punto de inflexión en mi vida en el que descubrí que quería dar un cambio, estudié cine en Valencia. Aunque me di cuenta de que no puedes poner reglas al arte. Yo he impartido clases en las que intento ayudar a hacerles volar a mis alumnos”.

En este momento, Fran Kapilla ya tiene en manos un nuevo proyecto que ronda en su cabeza desde 2014. Se encuentra hablando con Ornella Muti para tenerla como protagonista.

“Yo tengo un lema: sólo enciendo la cámara si realmente merece la pena. Y que cada plano parezca un cuadro». Así de cuidada es su composición, su simbología y por supuesto su mensaje. Y eso no es fácil. Así es la carta de presentación de Fran Kapilla.

Ojalá le veamos haciendo su cine de autor durante muchos años. Una visión de cine que no se basa en llenar la sala y convertir en negocio puro y duro una creación. ¡No pierdas tu esencia, amigo Fran!

Una nave espacial, dentro hay cosmonautas; en ese traje hay personas y cada una de ellas con una bagaje personal, con pensamientos que llevan a interacciones con otras personas. Y como protagonistas mujeres además encerradas como el juego de muñecas. Así podríamos resumir Matryoshka.

Y como decía Charles Chaplin, admirado por Kapilla “luchad para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo”. Y miedo precisamente, no está en su vocabulario. Y son estas personas honestas y valientes que se enfrentan a sus propios temores y retos a las que admiro.

Con ganas de ver la proyección ¿verdad?

Mucha suerte desde Love Málaga