Eslabón de papel, relatos malagueños

escritores malagueños

¿Qué tal familia? ¿Cómo van las fiestas? Cojo de nuevo el ritmo porque entre celebraciones y los cambios para la nueva etapa del blog, que por cierto, llegará pronto, no paro. De hecho, hoy estoy en casa encerrada, obligada, porque mi espalda ha dicho “hasta aquí llegas, chica”. Y entre relajantes musculares os escribo (espero no poner una barbaridad, si es así me perdonáis; son los efectos de la medicación) Y qué mejor, que leer en esta y en todas las circunstancias. Hoy toca lectura y escritura hecha desde Málaga. Os presento a una  malagueña de adopción y de corazón. Trece. Este es el número de capítulos que componen el libro de relatos Eslabón de Papel de la escritora Guadalupe Eichelbaum, licenciada en Ciencias Biológicas pero que ha volcado sus esfuerzos a la literatura. Una cifra con detractores desde tiempos inmemoriales pero que sin ir más lejos, ha traído fortuna en la Lotería Nacional del Gordo de Navidad este año. Paradojas de la vida, que es así de ambivalente. En una primera toma de contacto, Eichelbaum proyecta una fragilidad que no tiene nada que ver con la mujer valiente y fuerte que es en lo profesional y en lo personal. Ella es capaz de tirar los dados en esta partida hacia la lectura que hace pensar en la que nos expone una serie de personajes que nos agitan por dentro. ¿Dispuestos a conocer a esta autora y su última obra Eslabón de papel con Love Málaga? Vamos a ello.

Love Málaga: De origen argentino, afincada en Málaga desde hace años. ¿Cómo llega aquí?

Guadalupe Eichelbaum: Llegué a España con mi familia, a la edad de seis años, por motivos políticos.

LM: ¿Cómo descubre su pasión por la escritura?

GE: Es algo que ha estado ahí desde siempre. De pequeña ya escribía lo que yo llamaba “cosas sueltas”, lo que hoy se denominan microrelatos. Empecé con cuentos infantiles y poemas. Posteriormente relatos, hasta llegar a mi primera novela: El peregrinaje de Rubén. Y la novela tiene algo especial, te permite convivir con tu historia durante períodos prolongados de tiempo, es como vivir otra vida a la vez que la tuya propia, me encanta esa sensación.

LM: No sólo dedica su tiempo a la novela, también a la poesía ¿verdad? En Tengo pies entrelaza la novela con poesías.

GE: Continuamente escribo poesías, pero no he publicado nada aparte de las que salen en Tengo pies. Las voy plasmando en libretas y la gran mayoría no las tengo ni pasadas a ordenador. Es una tarea que tengo pendiente.

LM: ¿A qué le escribe Guadalupe Eichelbaum?

GE: Posiblemente mis dos primeras novelas, El peregrinaje de Rubén y Siempre en mi memoria, las escribí, sobre todo, aunque no de manera muy consciente, para mis hijos, que entonces eran pequeños. Si la primera tiene un mensaje, para mí, sería “busca tu camino, no te dejes presionar por los condicionantes sociales y familiares” y la segunda, “la vida siempre vale la pena, aunque a veces sea terrible”. Tengo pies fue algo que debía sacar de mí. Quizás todo lo que escribo sea una amalgama de sentimientos, ideas y sensaciones que pugnan por salir. El ojo blanco, a pesar de ser de terror, fue muy divertida de escribir, descubrí mi vena sádica con los lectores (ríe). A pesar de que mis novelas son de temáticas muy diversas, creo que tienen en común una manera de tratar los personajes, con respeto y autenticidad. Un intento de ver más allá de las apariencias y  una cierta profundidad que se aleja de lo que está de moda actualmente. Lo que más me dice la gente acerca de mis novelas es que “hacen pensar”, lo cual me parece un gran elogio.

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LM: ¿Cuál es la trama de Eslabón de papel?

GE: Eslabón de papel consta de trece capítulos completamente independientes, enlazados por un marcapáginas con una frase impresa de Ralph Waldo Emerson, que dice lo siguiente: “Lo que consideramos en los otros pecado, consideramos en nosotros experiencia”. De ahí el título, es una cadena y el eslabón que la forma es un pedazo de papel. Cada persona a cuyas manos llega ese objeto, interpreta la frase según su forma de ser y sus circunstancias vitales. Por eso, realmente no es sólo el objeto lo que une a los diferentes capítulos, sino la temática de fondo. Es interesante observar que suele haber una distorsión entre el modo en el que interpretamos la realidad según afecte a otros o a nosotros; es cierto que a menudo juzgamos más duramente a los demás, pero no lo es menos que, en otras ocasiones, hacemos exactamente lo contrario y nos sentimos culpables de lo que no nos corresponde. Es una novela de la que estoy muy orgullosa, está llena de matices. Creo que no deja indiferente a nadie. Como dice Maria Teresa Morillas en el prólogo: “hay un interés manifiesto (…) por acercarnos inteligentemente a observar la realidad de la existencia con volumen, alejada de lo plano y poniendo el foco en las múltiples caras del prisma”.

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LM: ¿En qué se inspiró para escribir esa novela?

GE: El marcapáginas llegó a mis manos, literalmente, en un tren de cercanías de Buenos Aires, la única vez que volví a Argentina desde que me marché. Permaneció en un cajón durante años, pero esa frase siempre me rondaba la cabeza. Hasta que comencé a idear las distintas historias y a enlazarlas. Es un tema que me parece apasionante, como todo lo que atañe a nuestra manera de funcionar, de interpretar el mundo, ya que actuamos en consecuencia. Hay un capítulo que se llama “La patada”, esa patada fue real, todo lo demás se me ocurrió como una posible explicación ante un hecho claramente horrible.

LM: Hablamos de 13 capítulos con historias muy diferentes interconectadas ¿para qué público va dirigido?

GE: Para todos los públicos, excluyendo a los que sean demasiado jóvenes como para enfrentarse a una novela de adultos. Digamos que para hombres y mujeres de todas las edades.

LM: En Eslabón de papel  con Ediciones Azimut nos brinda la oportunidad de ponernos en el lugar de los personajes antes de juzgarlos, ¿se puede conseguir no prejuzgar en esta actual sociedad en la que nos bombardean constantemente con lo que es bueno o malo?

GE: Es muy difícil, vivimos absolutamente condicionados por los parámetros establecidos. Y no solemos darnos cuenta de ello, es como un filtro cuya presencia desconocemos pero que nos hace ver la realidad, e interpretarla, de una manera determinada. Y hay mucha falta de honestidad, eso también influye, a mi parecer. Nos bombardean con información pero la verdaderamente importante queda como algo anecdótico, fomentando la ignorancia dentro de la sociedad. De este modo se contribuye a que nos manejemos por clichés. Es muy complicado. Solemos pensar que lo que nosotros hacemos es lo correcto, en consecuencia, lo que hacen los demás de distinta manera, no puede serlo. Pero quizás haya diversas formas de actuar de forma correcta, diferentes criterios que deberían ser abordados desde la empatía. Pero si yo necesito pensar que mi opción es la mejor, e incluso la única buena, para sentirme bien, para tener autoestima, entonces no hay manera. Puede tener que ver con la competitividad, con la idea de destacar por encima de los demás, en lugar de hacerlo lo mejor que podamos, independientemente del resto.

LM: Hay cerradas presentaciones en Málaga y dónde podemos adquirir el libro.

GE: En Málaga la presentaré el 7 de febrero en el CAL (C/Álamos, 24) a las 19:00h, con mi editor Javier Rodríguez Barranco y la autora del prólogo, Maria Teresa Morillas. El miércoles 15 de febrero la presentaré en Mijas Pueblo, en la Casa Museo, a las 19h, acompañada nuevamente por mi editor y por la escritora Patricia Rojo. El libro se puede adquirir en cualquier librería. No van a tenerlo en grandes superficies, por lo menos hasta que no llegue a ser un bestseller (ríe).

Más sobre Guadalupe Eichelbaum

En el plano no literario ha realizado críticas de temas musicales para la revista “Imagen” de Marbella, ha colaborado en la redacción de la publicación de Promoción Turística de la Junta de Andalucía “52 semanas y media” en 1995 y 1996 y en la del libro Andalucía, Blanco Sobre Verde (Promoción Turística- Junta de Andalucía, 2003). Su primer relato Mi lado de la verja, fue publicado en el boletín de la O.N.G. Málaga Acoge.

Posteriormente, la Editorial Alhulia editó sus novelas El peregrinaje de Rubén (2005) y Siempre en mi memoria (2008). La novela Tengo pies, que intercala poesías, fue publicada por la Editorial Aladena en 2010. Y nuevamente la Editorial Alhulia editó su primera novela de terror, dedicada a un público juvenil, titulada El ojo blanco (2011). En 2016 se publica la novela Eslabón de papel (Edit. Azimut). Su relato Tormenta de verano quedó finalista del Certamen Literario Puente de Letras 2007, siendo editado en el libro Relatos bajo el puente en 2008 por Puente de Letras Editores. En 2014 su relato Palomitas de maíz fue seleccionado para la Antología de la Web del terror “Dejen morir antes de entrar”. En la antología “Vampiralia” se encuentra su relato Esa noche salí con mis amigas, exclusivamente en formato digital y de descarga gratuita.

Este es un ejemplo, de literatura para pensar, como dice Guadalupe. Un buen regalo con sello malagueño para ponerlo en la lista de peticiones para sus Majestades los Reyes Magos que están por llegar. Y como decía Miguel de Cervantes y le hacemos mención en este año que acaba del cuarto aniversario de su fallecimiento: “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Así Love Málaga sigue en su recorrido caminando mucho por la provincia, leyendo y hablando con malagueños creativos con proyectos muy interesantes. ¡Gracias por estar ahí!

Love Málaga

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