El momento perfecto para ser lo que tú quieras

Este 2020 ha sido el año de la sacudida de cimientos. Os cuento que yo viví un terremoto personal con una magnitud muy grande en 2016. Ahí me cuestioné muchos aspectos de mi vida, aunque en este punto de mi biografía, no temía perderla o que algún familiar o amigo lo hiciera. Sensación que hemos tenido estos meses.

Todos coincidimos que 2020 nos ha obligado a frenar en seco. Sabemos que cuando se produce esa conmoción, golpea fuerte por dentro y destruye ciertos pensamientos y valores que se habían cristalizado en forma de patrones automáticos. Porque sí. Nos hemos dado cuenta, algunos más que otros, que la mayoría del tiempo íbamos con un papel aprendido lleno de matices y etiquetas con las que no nos identificábamos realmente pero que nos daban la sensación de pertenencia a un grupo, a un estatus social, a una forma de presentarnos ante el mundo…

En mi caso, presenté síntomas al inicio de la pandemia. 5 semanas de 2020 encerrada sola, completamente sola en casa, me hizo reflexionar mucho. Pasé mi cumpleaños aislada. Sentí ansiedad por estar encerrada en apenas 80 metros cuadrados. Sentí la desolación como un nudo en la garganta pensando en si esto iría a más y si todo se acabaría sin haberlo visto ni venir. Sentí miedo. Pero no por sufrir. Si no por haberme perdido tantas experiencias que aún me quedaban en la vida.

Pensé y sentí mucho. Entre toda esa incesante actividad, llegué a comprender que elegí ser periodista y actriz, porque con una única vida no me vale. Ansío entender tanto este mundo que necesito como respirar, evolucionar y tener un concepto mucho más amplio de mí, sobre todo de ti y de lo que nos rodea. Es simplemente Amor por la vida, Amor por quién soy y quienes me rodean. Por transitar este camino desde el respeto y la empatía que te aporta el conocimiento de las emociones y leyes que mueven el mundo.

De ahí la importancia que ha tenido en mi vida el Amor. Este 2020 me ha hecho ver que mi búsqueda externa del amor en los demás, mediante su aprobación constante en mis trabajos y proyectos o en una pareja que me ayudara a ser quien quiero llegar a ser, era un camino equivocado. Porque cuánto más he buscado fuera, más energía he perdido dentro y más me he desviado del foco de mi verdadero objetivo: entregar lo que soy a la vida.

Os confieso que de manera inconsciente he ido postergando lo que es más auténtico para mí: CREAR.  Por ejemplo, no me pongo a escribir las miles historias para guiones, obras de teatro o libros que se me ocurren. Me freno yo solita a través del “total yo no tengo las herramientas suficientes para hacerlo”; “esto al final no va a salir bien” o “no va a interesar”.

Otro ejemplo, no me enfrento a proyectos de gran envergadura porque eso conlleva salir de mi zona de confort y tomar decisiones que pueden dar el giro de 180º que al mismo tiempo, ansío en mi vida.

Y tercero, y no menos importante, el inconsciente siempre ha acabado llevándome a relaciones o intentos de relaciones con hombres a los que he estado mendigando amor en plan “yo soy muy fuerte y puedo ayudarte con todo en tu vida. Mírame, qué buena soy y qué gran partido”. Porque en el fondo estaba más cómoda ahí que soltando y confiando que llegara un hombre que verdaderamente me valore y ame por ser únicamente “yo”. Sin momentos heróicos.

Así que este 2020, me ha hecho plantarme. Y caminar por senderos de un bosque oscuro al que ya le veo la luz.

Conclusiones: esta soy yo. Al menos por ahora, porque considero que estamos en continua transformación y eso es lo bello de la vida.

1. Una mujer con aparente serenidad pero que lleva por dentro un ser visceral, fuerte pero a la vez muy vulnerable. Sí lo admito, y esto lo haré pocas veces, necesito protección y alguien en quien apoyarme.

2. Soy transparente. Si me importas te diré las cosas muy claras, a veces hasta demasiado.

3. Soy leal a mis principios y a mis compromisos. Ser coherente y honesta con lo que siento es lo que me hace caminar con tranquilidad.

4. Aunque me den miedo, adoro las aventuras, salir de la rutina y vivir la vida llena de colores, aromas y sabores.

 

 

5. Soy impaciente porque considero que mañana es tarde. Este año nos ha enseñado lo efímera que es la vida. Que viene algo, te rompe los esquemas y se acabó.

6. Soy pura ilusión y pasión, me encanta trabajar en equipo y crear familia porque considero que juntos podemos hacer que un proyecto llegue más lejos.

7. Creo en el amor para toda la vida porque creo en el trabajo de dos personas conscientes que se respetan y admiran todos los días. Aunque te pelees y tengas puntos de vista diferentes.

8. Soy independiente y autosuficiente. Aunque admito que a veces necesito una mano segura que me diga “vamos agárrate fuerte que no pasará nada”. Eso también está bien. No soy menos válida por ello. Pero yo soy la única responsable de mi felicidad. Nadie tiene que llevar esa carga ni vivir a la altura de mis expectativas. Y hasta yo he logrado superar esas suposiciones. ¡Aleluya!

9. Soy imperfecta. Cometo errores y los asumo. No tengo que hacer todo de 10 y llegar al máximo siempre. Porque la vida es así: suficientemente imperfecta.

10. Soy una disfrutona de la vida. Busco disfrutar de cada proyecto en el que participo, de cada momento con mi familia y amigos, de mi soledad.

Con estos aprendizajes de 2020 comienzo a caminar en 2021. Más consciente. Más libre. Preparada como una niña ilusionada la mañana de Reyes. Más abierta a nuevos comienzos. A fluir con lo que puedan traerme estos próximos meses. Amando mucho. Con mis metas profesionales y personales. Caminando. Porque como diría Machado “ (…) hace algún tiempo en ese lugar// donde hoy los bosques se visten de espinos// se oyó la voz de un poeta gritar// caminante no hay camino// se hace camino al nadar (…) ” .

 

Gracias a Rafersan Estudio Creativo por su arte en la fotografía por buscar la delicadeza en esta sesión tan íntima que creamos. Y a la colaboración de Mayka Cuevas, amiga y alma creativa también, que nos ayudó en esta bonita mañana de diciembre de 2020.

¡Feliz Año, amigos!

Carmen Moreno

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